La importancia del registro de marca para las empresas

Por: Yesenia Ortega Orozco

De conformidad con lo establecido en el artículo 134 de la Decisión Andina 486 del año 2000, constituye una marca cualquier signo que sea apto de distinguir productos o servicios en el mercado. Así las cosas, son susceptibles de constituir marcas, entre otros, los siguientes signos: palabras, imágenes, figuras, símbolos, números, forma de los productos, olores y sonidos.

Adicionalmente, las marcas no sólo tienen como función distinguir y proteger productos y/o servicios, sino también sirven como referentes de calidad, referenciación y reputación ante el público, generan distinción entre el mercado objetivo y los competidores propios del mismo, y, por supuesto, se constituyen inicialmente en una inversión de su titular, para ser posteriormente y luego de su posicionamiento, un activo intangible patrimonial y negociable de la compañía.

Siendo las marcas un activo intangible propio de las empresas, resulta imprescindible protegerlo de terceras personas (como competidores o usurpadores), mas cuando dicha marca protege y se asocia directamente a cierto producto o servicio propio de la compañía, y la misma es inherente a la estrategia de competitividad y pieza clave en el proceso de crecimiento y posicionamiento de la identidad empresarial.

Como características esenciales de una marca, valga la pena señalar que ésta deberá ser distintiva y lo suficientemente original para que, en efecto, pueda ser registrable. Una vez registrada, el titular reconocido de la misma tendrá el derecho exclusivo de explotación comercial, y, por ende, el derecho de impedir a cualquier tercero la realización, sin su consentimiento, de los siguientes actos:

  1. Aplicar o colocar la marca o un signo distintivo idéntico o semejante sobre productos para los cuales se ha registrado la marca; sobre productos vinculados a los servicios para los cuales ésta se ha registrado; o sobre los envases, envolturas, embalajes o acondicionamientos de tales productos.
  2. Suprimir o modificar la marca con fines comerciales, después de que se hubiese aplicado o colocado sobre los productos para los cuales se ha registrado la marca, sobre los productos vinculados a los servicios para los cuales ésta se ha registrado o sobre los envases, envolturas, embalajes o acondicionamientos de tales productos.
  3. Fabricar etiquetas, envases, envolturas, embalajes u otros materiales que reproduzcan o contengan la marca, así como comercializar o detentar tales materiales.
  4. Usar en el comercio un signo idéntico o similar a la marca respecto de cualquier producto o servicio, cuando tal uso pudiese causar confusión o un riesgo de asociación con el titular del registro.
  5. Usar en el comercio un signo idéntico o similar a una marca notoriamente conocida respecto de cualquier producto o servicio, cuando ello pudiese causar al titular del registro un daño económico o comercial injusto por razón de una dilución de la fuerza distintiva o del valor comercial o publicitario de la marca, o por razón de un aprovechamiento injusto del prestigio de la marca o de su titular.
  6. Usar públicamente un signo idéntico o similar a una marca notoriamente conocida, aún para fines no comerciales, cuando ello pudiese causar una dilución de la fuerza distintiva o del valor comercial o publicitario de la marca, o un aprovechamiento injusto de su prestigio.

Así entonces, una vez se cuenta con una marca registrada, su titular podrá legítimamente impedir que terceras personas usen dicho signo distintivo en el comercio y, por ende, prohibir actos tales como la venta, ofrecimiento, distribución, importación, exportación, almacenamiento, uso en publicidad y en general, todos aquellos actos que impliquen el uso de la marca protegida. Es por todo lo anterior que, las marcas se constituyen, hoy más que nunca, en un activo intangible valioso e imprescindible para cualquier actividad comercial y cualquier negociación que se lleve a cabo sobre la empresa o sus productos.

Adicionalmente, la marca de una compañía o de sus productos también es relevante en un proceso de venta, bien sea del negocio, de una unidad productiva o simplemente la marca como un activo. Especialmente en las empresas de tecnología, financieras o de alto nivel inventivo, las marcas son un activo intangible de gran valor en el mercado, el cual no se materializa si no se cuenta con un registro ante la Superintendencia de Industria y Comercio que permita la formación del activo.

De esta manera entonces, el registro de las marcas genera no solamente una protección ante los actos de competencia desleal o usurpación sino también una apertura de mercado que puede facilitar, documentar y mejorar el valor de una compañía o negocio en una eventual transacción corporativa.

 

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